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Sep 04, 2015

Evolución de una agencia que no hace campañas de publicidad

Ésta es la pequeña historia de nuestra evolución como agencia de publicidad y de cómo la comunicación pasó a ser sólo un elemento más. De la obsesión por las pequeñas ideas a la inmersión en el core del cliente. Ésta es la historia de lo que creemos que es la evolución natural en el servicio al cliente y de cómo pasar de maquillar sus productos a intentar enriquecerlos desde el momento cero.

Doctor Jekyll, Laboratorio multimedia.

Allá por el 2008 nacimos como una agencia de publicidad interactiva. Esta denominación era una declaración de intenciones en un momento en el que la parte digital de la comunicación estaba menospreciada y que en la mayoría de casos estaba en manos de los informáticos, al menos, en España. A pesar de esto siempre tuvimos clara una máxima que, creo, nos ha acompañado durante todo el camino y que nos ha permitido mantener nuestra esencia intacta: el servicio a la empresa, por encima de todo. Esto nos permitió liberarnos de todo tipo de complejos, hasta tal punto, que habiendo nacido con un claro perfil digital nuestro primer reconocimiento fue por una campaña cuyo principal eje fue el marketing de guerrilla…no se nos pudo ocurrir una campaña más analógica.

Teniendo en mente que nuestra razón de ser era la marca del cliente nuestro estado constante era la curiosidad que podíamos resumir en una pregunta: ¿por qué?. Una pregunta que emanaba de dentro hacia fuera y que, con el tiempo, afectó no sólo a nosotros mismos o nuestros canales, si no al propio cliente y sus productos.

Lo bueno de trabajar en comunicación es que puedes declarar sin miedo a equivocarte que eres un ignorante y eso es una gran ventaja. La mayoría de las veces no tienes ni puta idea de lo que tienes que vender ni a quién y eso supone que si quieres ser honesto tienes que documentarte y preguntarle mucho a tu cliente y a su entorno. 

Al principio esto resultó relativamente sencillo ya que muchas de las respuestas ya las conocíamos. Los clientes sentían gran curiosidad sobre los nuevos medios y a nosotros nos encantaba jugar con ellos, así que sólo teníamos que pensar una buena campaña y adaptar el mensaje para que, más o menos, funcionaran bien. Fue una época de “experimentación tecnológica” y de explotar nuestra capacidad de desarrollo.

De laboratorio multimedia a controversial ideas.

Desde el principio tuvimos la necesidad de conocer la problemática general del cliente y no sólo puntual, esto nos obligó a diseñar soluciones más o menos globales y tener la ocasión de apostar por un trabajo a medio plazo, lo que nos permitía tener más influencia sobre los resultados. A efecto prácticos esto significaba que el tiempo del proyecto medio con los clientes se alargaba al menos durante un año y eso daba para muchas preguntas. 

Pasado un tiempo nos dimos cuenta que las preguntas que nos hacíamos empezaban a no ser suficientes, ya no se trataba sólo de lo que queríamos transmitir, de quién era el cliente o dónde estaba. Empezamos a preguntar sobre el core del negocio, sobre clientes de futuro o de estrategias para afrontar los nuevos mercados y nos dimos cuenta de que no siempre obteníamos las respuestas. Controversial ideas no era más que intentar buscar respuesta a preguntas que el cliente nunca se había hecho y tratar de resolverlas. Ahora la publicidad y el marketing online pasaban a un segundo plano

En este tiempo empezaron a llegar a la agencia de publicidad un nuevo tipo de clientes por el que sentíamos auténtica pasión: Las startups. Gente joven con buenas ideas (o no tan buenas) pero con las ganas y la pasión que a veces se diluye en las empresas con recorrido, libres del miedo del que prácticamente no tiene nada que perder. Para nosotros descubrir a estas empresas fue un gran banco de aprendizaje ya que en campos prácticamente inexplorados cada día es una nueva lección y, sobre todo, aprendes lo que no tienes que hacer y a tener la agilidad necesaria para cambiarlo. Otro de los grandes retos al poner en marcha una startup es que “la campaña” es en lo último que piensas. En un entorno prácticamente virgen en el que no existen precedentes sólo la validación del negocio ya es un reto en sí mismo y te obliga a replantearte lo que es una concepción realmente global de un proyecto. Realmente no sabes lo que es comunicación 360 hasta que no te enfrentas a una de estas nuevas empresas.

Del design thinking al evolutive thinking.

Éstas nuevas empresas nos obligaron a replantearnos nuestro sistema de trabajo y empezamos a aplicar nuevos sistemas que nos ayudaran a afrontar los nuevos proyectos. El hecho de que son empresas cuyo entorno cambia diariamente nos obligó a parametrizar, en la medida de lo posible, los flujos de trabajo y la forma de ejecutarlos. 

Uno de los pasos que decidimos dar es predicar con el ejemplo y empezamos a desarrollar nuestras propias startups y a invertir en otras, lo que nos permitía evaluarnos a nosotros mismos. No queríamos convertirnos en el coach que te dice qué hacer en base a ejemplos ajenos, así que no nos quedaba otra que afrontar nuestros propios proyectos e intentar convertirlos en una realidad. 

Poco a poco nos hemos ido dando cuenta de que éstos modelos de negocio son cada vez más aplicables a empresas ya establecidas y que en muchos casos, lejos de ponerlos en riesgo, les ofrecen nuevas oportunidades de negocio. El problema de estas empresas es que en muchos casos el día a día los tienen tan absorbidos que a pesar de ser conscientes de este potencial no tiene tiempo ni recursos para ponerlos en marcha. Empezamos a darnos cuenta que métodos como el design thinking no eran suficientes para ofrecer a este tipo de cliente los servicios que necesitaban, y así nació Evolutive thinking. Es nuestra manera de poner en marcha el plan para convertir en realidad nuestras ideas, de una forma natural pero parametrizada, racional pero transparente, pensado en soluciones que no cubran solo la necesidad urgente del presente y abarquen el futuro próximo y que tengan la capacidad de enriquecer la propia estructura de la empresa.

Hoy en día sentimos la misma pasión por la comunicación, el marketing online y la publicidad que el primer día, sólo que hemos cambiado las preguntas. Ya no basta con mejorar la marca, debemos abarcar todas las áreas posibles de la empresa ofreciendo las mejores respuestas. La respuestas a las preguntas que nunca se habían hecho.





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